Un aplauso sonoro y entusiasta, adornado con globos de colores y con música regional de fondo, ha estallado apenas Miqui Otero y Juan Pablo Villalobos cruzaron las puertas de la Preparatoria regional de Lagos de Moreno, en Jalisco —a 200 kilómetros de la capital—. Una multitud de estudiantes aguardaba impaciente detrás del director de la escuela, Pablo Mauricio Hernández, para desbordar el recorrido de los dos autores hacia el auditorio principal con gritos de bienvenida y miradas de estupor.
