Publicado el 21/05/2025 por Administrador
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Un crimen que sacude tanto a Europa como al escenario político internacional. Andrii Portnov, abogado ucraniano y exasesor del derrocado presidente Víktor Yanukóvich, fue asesinado este miércoles a plena luz del día en la exclusiva zona de Pozuelo de Alarcón, justo frente al Colegio Americano de Madrid, donde acababa de dejar a sus hijos.
El ataque ocurrió pasadas las 9:00 a.m. y tuvo el sello de una ejecución perfectamente planificada. Dos sicarios se acercaron a Portnov cuando subía a su vehículo y abrieron fuego sin mediar palabra. El abogado recibió varios disparos en la cabeza y el torso. Los atacantes huyeron en una motocicleta por una zona arbolada cercana, mientras padres y alumnos del centro educativo eran testigos indirectos del brutal crimen.
Portnov no era un personaje cualquiera. Fue uno de los rostros más visibles del poder prorruso en Ucrania hasta 2014, cuando la revolución del Euromaidán tumbó al régimen de Yanukóvich. Su papel en la redacción de leyes represivas durante aquellas protestas le valió múltiples investigaciones por corrupción, abuso de poder y violaciones de derechos humanos. Aunque escapó de la justicia ucraniana refugiándose primero en Rusia, luego en Austria y finalmente en España, las sombras de su pasado lo siguieron hasta su final.
La Policía Nacional ha activado un dispositivo de búsqueda e investigación liderado por el Grupo V de Homicidios. No se descarta ninguna hipótesis, pero las autoridades manejan dos líneas principales: un ajuste de cuentas vinculado al crimen organizado o una ejecución con tinte político. En ambos casos, se habla de una venganza cuidadosamente orquestada.
En 2021, el Departamento del Tesoro de EE.UU. ya había sancionado a Portnov, acusándolo de manipular el sistema judicial ucraniano en beneficio propio y desviar fondos públicos. Su figura siempre estuvo rodeada de polémica, pero su asesinato reabre el debate sobre la seguridad de exiliados políticos de alto perfil que residen en Europa.
El hecho ha provocado un enorme revuelo mediático y diplomático. Mientras la comunidad del Colegio Americano pide más seguridad, medios internacionales siguen de cerca el caso que une geopolítica, crimen organizado y poder en un mismo titular. La Embajada de Ucrania en Madrid no ha emitido comentarios, pero el gobierno ucraniano ya solicitó colaboración en la investigación.
El asesinato de Portnov no solo deja un vacío entre quienes lo consideraban un estratega político, sino que plantea nuevas preguntas sobre la seguridad de los rostros más controvertidos del exilio post-soviético. ¿Fue un ajuste de cuentas por negocios del pasado? ¿Un mensaje político encubierto? Las respuestas podrían cambiar más que el rumbo de una investigación.