Los palestinos que viven en Israel, en Cisjordania y en Jerusalén Este padecen de forma creciente los estragos de la guerra que comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás mató a 1.200 israelíes y secuestró a 251 rehenes. En Cisjordania avanzan los asentamientos de colonos, en Jerusalén Este las excavadoras destruyen más casas que nunca. Y en Israel, la presión contra la minoría árabe se hace sentir con una ráfaga de leyes que muchos tachan de “draconianas”.
