Cuando el sol se esconde tras las dunas al final de la proyección de The Terminal Beach afloran vacilantes más preguntas que respuestas acerca de la arquitectura, los llamados arquitectos estrella y todo aquel mundo ilusorio de los años setenta, que se desvaneció ladrillo a ladrillo al mismo tiempo que se hinchó la burbuja inmobiliaria. Allí es donde la artista Anna Moreno pone el foco, en los límites de la construcción utópica, y lo hace a través de la obra de Ricardo Bofill con un viaje a una villa del desierto de Argelia diseñada por el arquitecto barcelonés que quedó inconclusa, pero sigue rodeada por el vaivén de los arenales.
